5 ago. 2013

Frena.

¿Qué tanto temes que no pueda borrar tus miedos?
...

Millones de sonrisas y sólo me drogo con la suya. 
El insomnio sin su cuerpo. Las canciones al oído 
y todos esos escalofríos de de los muelles de su cama.
Que ya no saben si estamos haciendo la guerra 
o perdonándonos la vida. Crecen las narices en el congreso, 
pero él arregla mis días por las noches.
Y me lleva a tierra prometida, 
y no me expulsa si como de la manzana prohibida.
Se sabe todos los secretos de mis lunares,
y crea constelaciones como si de estrellas se tratasen.
Juega como un niño, ama como un hombre
y corre en las convencionales como si fueran autovías. 
Frena.
Que tienes la misma edad en la que James Dean se hizo inmortal.
Que la velocidad me gusta, pero también me da vértigo.
Como me pasa con su espalda. Como me ocurre con su vida.
Y por mucha carrerilla que cojo, por muchos escalones que subo,
no consigo adelantarle, nunca igualo su altura.
Los gigantes no era molinos, los gigantes eran él,
y yo la que padecía de locura...en un lugar de Extremadura.