27 nov. 2012

3.00

Ya sabes de mi adicción a la madrugada y sus mentiras. Hoy me esforcé por combatirla, traté de conciliar el sueño y aquí estoy, escribiéndote a las 3.00. Me desperté con la necesidad, como siempre.

Se exasperan los muchachos en las calles si sospechan que no me bebo tus caprichos. Y es que vida, después de despedidas apresuradas en domingo, maletas y estaciones, y eso de quedarme tus calzoncillos, pues, vienen los días de dependencia, de buscar tus labios en los bares, tus miradas en el metro.

Encuentro la libertad de lunes a jueves en Café de Indias, bebiendo té y contándole a las servilletas de nuestros pecados, de la condenación eterna y de lo suave que es el fuego del infierno en ocasiones. Ciertos viernes y sábado los Gin Tonics hacen el resto en la Alameda, y el paseo hace de confesor, muchas veces de consejero. Hércules en Sevilla es mi Consillere. Pero a esta ciudad le falta mi sonrisa preferida, y eso debe ser lo más contraproducente que ha experimentado moza alguna.

Que prefiero andar descalza sobre puntas oxidadas, a probar el terror que queda en el vacío de una cama. Y el calor es eso que rescatamos cada viernes al bajarme del tren, tú ahí cogiéndome el equipaje, como si fueras una película en blanco y negro, y resulta gracioso, porque tú eres más como James Dean, ni flores, ni bombones y mucho menos bailes en París. 

Pero no necesito que seas Rick Blaine, que por caballero ayudó a Ilsa a irse con otro.

Te pediré algo, patalea cuando me veas marchar, grita que no quieres perderme, asegura que no sabes ser sin mi voz, y te juro que de una patada cambio las islas de sitio.



19 nov. 2012

Autodestrucción.

Esta noche estaba... estoy escuchando los Kings of Leon, porque resulta que del vértigo de tu ausencia sólo me salva la música, a veces el chocolate y otras muchas dormir ocho horas seguidas.
Pero no nos desviemos, ¿por dónde iba?...¡Ah sí! El caso es que andaba leyendo a Salinas y escuchando los Kings of Leon y no sé por qué me acordé de la facilidad que tienes para encender la lumbre, y cómo consigues qué parezca tan sencillo, creo que podrías colorear el vuelo de las golondrinas y no morir en el intento. Si no fuera porque es físicamente imposible diría que también puedes enhebrar cables de luz en agujas de hilo.
Es como si me susurraras entre fluorescentes y matices, "No te preocupes nena, estoy aquí y todo está bien". Y sí, es verdad que todo es bien cuando estás, porque me sacas del dédalo en el que se encuentra mi cabeza, y exudo todo el veneno a borbotones que yo misma me inyecto, por eso de la autodestrucción y el masoquismo.

Así que, si lo sabes, haz que mi mente pare de inmolarse, que deje de escuchar música a todas horas y ven de una jodida vez.

PD: El lunes fue mejor de lo que esperaba, apenas pensé en tus manos mil veces por suspiro.

14 nov. 2012

Aún. Ahora.


¿Te acuerdas cuándo era invierno en primavera y a ti te dio por cazar gamusinos en los parques? Y jugabas con mechones de mi pelo esperando que en tu cama se hiciera de noche. Yo me sacudía con violencia los vapores que producían los secretos de los coches, ese día tenía las gafas, se me empañaban y no veía tu cara, y...¡cojones, qué miedo daba! Desde entonces no me quito las lentillas.

Me puse a reconstruir las cicatrices a filigrana, mientras me dibujabas con los dedos arco iris en la nuca, aún no he descubierto cómo conseguías los colores.

Me besabas en la oreja, pero no pronunciabas las palabras mágicas (Dos palabras, ocho letras), entonces no sabía si tenía frío o calor, porque resulta que el frío también quema y yo ardía como Ícaro, te parecía gracioso, entonces dejaba de arder para bailar con tu carcajada, estallabas de lascivia y a mi me partía la cara una sonrisa.

Luego venía eso de que si las cosquillas en tu axila, de que si los sudores en mi pecho, y los dientes afilados porque estoy hecha de mordiscos y blasfemias y algunas que otras canciones de las que ni si quiera entiendo el idioma, pero joder, qué bien suenan...
¿Sabes? Me gustan los comienzos, porque son los momentos en los que un final parece imposible. Y nosotros empezamos cada día. Aún. Ahora.






12 nov. 2012

Laters, baby.

Nos dio por quitarle el polvo a las caricias, y para para deshacernos de su lastre lo echábamos en cualquier sitio. Igual que cuando llamábamos precipicios a nuestras lenguas y a los gritos, promesas.

Me mirabas atónito, ¿qué ta ha pasado? ¿qué coño leíste ahora? Me decías. Porque sabes que sólo crezco con poesía, y que desde que Benedetti me dejó ya no era la misma.

Qué venga la que tenga cojones a despertarte como yo, 'Imposible' insistías seguro, y seguías relatando: Que venga la que que llore viendo el fútbol como tú, y eso de pasarte el COD en tres días, eso si que me pone, y me sonrojo, y te enrojeces... y continuas enumerando mis gustos poco comunes, y no te aclaras, no sabes si lo odias o lo amas.

La verdad es que no tengo común ni el sentido, eso siempre me trajo problemas. La cabeza siempre llena de rollos y en todos los rollos, vicios. Pero me defiendo y soluciono toda mi mierda. Si cierro los ojos, no estoy.

Hay tormenta, el cielo mojado gime y ruge, y le da igual que no estemos preparados, ni armas, ni escudo, solo fuego de contención  Cómo inspira esta humedad, cariño, me recuerda a nosotros. Y a ver quién gana esta madrugada, a ver quién aguanta más, si la luna en el cielo, o yo en tu cama. 

He vuelto a la ciudad, ya sabes que es obligatorio. Pero regresaré antes de que tengas tiempo de pensar en agujeros y abismos. Casi puedo oler tu sonrisa. Y mi cuerpo lo celebra, tú ya sabes cómo, tú ya sabes cuando.

 Laters, baby.

5 nov. 2012

¿No piensas besarme?

Esto de las relaciones, llámalo tú, llámalo yo, llámalo ellos, llámalo X, debería ser considerado, si no deporte de riesgo, máster en psicología.
y es que cómo puede la gente hablar de vértigo y adrenalina, si no se bañaron en tus ojos, ni abrazaron tus caricias, ni falta que les hace.

¿Sería tan intensa nuestra existencia sin el "tira y afloja"?
El ahora nos hacemos daño, pero los mas lejos entre mis sábanas. Que no hay nada más mortal que el fallarte por amor, y el teléfono no sostiene tu voz, repele la mía y te alejas, y te alejo, después no me sientes y te cagas de miedo, y decides que prefieres espinas con sonrisas a que no vuelva a ocupar tus madrugadas.
Entonces me vuelvo mayor, cabeza fría. corazón caliente, te entiendo y te enciendo, y quemamos las dudas, besamos cicatrices, saboreamos testosterona noctámbula.

En los días que no estás se vuelve muy aburrido luchar contra el mundo, respirar se vuelve innecesario, la lluvia en los semáforos grita nuestros nombres, suplica nuestros cuerpos. Y sólo existe una cosa buena en esta época de andenes y estaciones, cada vez que vuelvo es como la primera vez, como la primera noche en esa calle, cuando casi susurrando me dijiste que si no pensaba besarte.