25 may. 2015

Y quinientas noches.

Me haces feliz y me jodes.
Y a mí siempre me gustó una de cal
y toda la arena que pudiera caber en mis bolsillos.

Que la felicidad es menos interesante que el drama.
De ahí que nos hagamos adictos al caos sentimental.

No puedes venir y sostenerme todo el tiempo,
como el que tiene un cristal entre los brazos,
para luego dejarme caer y estallar.
No puedes llenar mi cuarto de hogar
y al marcharte provocar un desahucio.
No puedes cantar mi canción una y otra vez,
una y otra vez,
para que luego me coma el silencio.

Ni siquiera has tenido el detalle
de llevarte tu olor.

Vuelve antes de que Sabina me haga olvidarte.
Y por favor, esta vez que no sean quinientas noches.