31 ene. 2013

26º

Un "te necesito", 26º grados en Enero.
Jurar que te gustaría estar paseando por Sevilla de mi mano, suspirar que Badajoz me echa de menos.
Bailar con los celos, encelarse con un baile. Saber a qué saben las flores. La flores lo saben.

El lado bueno que tenía eso de ser arrítmica es que no tenías que moverte al compás de nadie.
Pero apareciste y jodiste toda la lógica que tenía mi argumento. 
Que no puedes venir, conocer mi cama, caerla tan bien, enamorarla, y luego irte y dejarla vacía.
Las cosas no se hacen así.  
Suelen hacer daño tus muerdos después de días sin verte. Vuelve.
Y tú suplicándome que me quede, y yo que ya había quedado con Renfe, Y tú diciendo que las vías de Renfe eran mis piernas, y yo sin entenderte hasta que el tren no llegó a la estación, y se vació en mis piernas.

¿Sabías que un pacto es mejor que un trato? Porque el trato implica que cada parte renuncie a algo. En un pacto ambas partes se benefician.


Quiero hacer un pacto contigo.


23 ene. 2013

Temblar de calor.


No sé contar hasta infinito.

Te espero en el sueño de siempre, que despierta no llegas y se me aparecen los fantasmas, y sólo mojan mis labios los licores en la barra.

Qué coño tendrán los bares? Te escuchan, te cantan, te besan los vasos...

Tu nombre lleva cafeína, y de susurrarlo tantas veces no consigo dormir.

Que a veces me pareces más utopía que hecho. Que no sé besarte sin reír. Que me equivoco de cielo y no sé vestirme sin ti.

Y yo te deseo en mis tiempos muertos, por eso suicido los vivos.

Me apetece que hagamos anarquía, como aquellas tardes en tu cuarto y el puto gato en la ventana ronroneándonos guarrerías.

Hablan de la adicción, y no saben lo de tus manos.

Me paso los inviernos echando de menos, y mis inviernos duran diez meses.

Si provocas silencios me inventaré tus palabras, imaginaré que gritas que quieres repetir o que sea tu hada de esas del polvo que hace volar.

Me contaron una historia preciosa, mítica, sobre las primeras musas hijas de dioses, y aunque no inspiro a nadie, sólo expiro,  quiero temblar de calor.

21 ene. 2013

Escepticismo.

El pedazo de hielo más frío del mundo viene, viene en su corcel blanco, su serie 5.
Abro la puerta y aparece con flores y bombones, él. El mismo que me pide que le perdone por olvidar que los mapas de mi piel muestran el mejor hogar del mundo.
Y cuando ya me estaba haciendo Kamikaze y nos iba a suicidar, con los pecados, las canciones, los licores y el humo en las mejillas, aparece, y le resulta gracioso comenzar a quitarme las telarañas.
Es una jodida espina, por eso si le saco me desinflo.
Ha sido una visita de gritos y sudores, ningún reproche y algo de Tarantino, cafeína y chocolate. 
Pero fugaz, porque va de prófugo en mi cama, el delito es no saber que de las calles también se aprende, que si quieres desaparecer, y jugar al escondite, el mejor sitio es un lugar lleno de gente.
Un día menos es un día más. Y en la vida he entendido de números, así que siguen sin salirme las cuentas. Procedo a contarnos con los dedos, pero rozando, que soy escéptica y si no lo toco no lo bebo.

15 ene. 2013

La medida de las cosas.

En el amor, el tiempo es demasiado importante, o más bien le damos demasiada importancia.
El tiempo que se retrasa, los minutos que tarda en responder un mensaje, los segundos que transcurren de un "te quiero" a un "yo más", los meses que han pasado desde la primera vez de todos los comienzos.
Entonces medimos todas las relaciones en tiempo, en lugar de en momentos, y ahí la cagamos.
La cagamos porque dejamos de lado lo importante, los gestos, los hechos, inclusos las palabras.
Y al final es que todas las putadas de la vida, lo son porque usamos unidades de medidas totalmente banales, superficiales y egoístas, y reconozco que he caído y sigo cayendo en este error, aunque tengo el momento en el que me mando a mi misma al rincón de pensar, acto seguido me salvo con un beso, con poesía, con canciones y con las cosas que realmente me sirven de medida y dan valor a tus caricias.
O será que tus caricias dan valor a todo lo anterior. 

10 ene. 2013

Nicotina.

Ha sido difícil volver a coger los apuntes y hacer comida para un solo plato.
Sigues diciendo que cogerás el coche y te plantarás aquí. Así, en plan héroe. A ti te basta con gasolina, lo que no tienes es tiempo. A mi me sobra con imaginación, hoy he atravesado 400 km en un suspiro, he roto con una caricia las paredes de tu habitación, te he sacado volando, hemos hecho el amor en el Sol y se ha quemado.
La vida no está preparada para personas como tú. El vuelo de nuestros secretos ni si quiera rozan el aire, tampoco saben mentir.
No vuelvas a decir que he cambiado como si fuera algo malo, es sólo que he crecido, ya no lloro en público y te pido los caprichos por favor. Y si no te gustan mis principios, sabes que te muestro mis finales.
Y cumple tus promesas, que esta cama quiere conocerte, la he hablado tanto de ti que se encela cuando sueño y en el sueño me tocas y yo tiemblo mientras ella me sostiene.

Y sí, ya sé que debería dejar de perder el tiempo, ponerme a estudiar y soltar el boli donde no pueda verlo. Pero escribirte no solo me descansa, si no que me acerca a ti y no quiero sentirme lejos de mi casa. 

Últimamente te ha dado por hacer terciopelo con las manos, terremotos con tus brazos, agujeros con tus dientes. de un tiempo a esta parte he debido hacer las cosas no demasiado mal, porque implorabas el relente que desprende mi cuerpo en tus sábanas.

Gracias por hacer que la rutina en tu ombligo me parezca extraordinario, se me haga nicotina.