21 ene. 2013

Escepticismo.

El pedazo de hielo más frío del mundo viene, viene en su corcel blanco, su serie 5.
Abro la puerta y aparece con flores y bombones, él. El mismo que me pide que le perdone por olvidar que los mapas de mi piel muestran el mejor hogar del mundo.
Y cuando ya me estaba haciendo Kamikaze y nos iba a suicidar, con los pecados, las canciones, los licores y el humo en las mejillas, aparece, y le resulta gracioso comenzar a quitarme las telarañas.
Es una jodida espina, por eso si le saco me desinflo.
Ha sido una visita de gritos y sudores, ningún reproche y algo de Tarantino, cafeína y chocolate. 
Pero fugaz, porque va de prófugo en mi cama, el delito es no saber que de las calles también se aprende, que si quieres desaparecer, y jugar al escondite, el mejor sitio es un lugar lleno de gente.
Un día menos es un día más. Y en la vida he entendido de números, así que siguen sin salirme las cuentas. Procedo a contarnos con los dedos, pero rozando, que soy escéptica y si no lo toco no lo bebo.

2 comentarios:

  1. Descojonante y encantador. Me hace recordar, sonreír y pensar... Pensar en lo idiota que soy a veces, en la suerte que tengo y en lo feliz que me haces simplemente con acogerme en tu pecho. Inigualable, gracias.

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  2. Gracias a ti, por ser mi inspiración, por hacer que escriba lineas como estas desde hace años, por estar al final de todas las cosas. Porque idiotas somos todos a veces, pero acabamos viendo lo que es importante y lo que merece la pena. Y acabamos sabiendo quién es esa persona que realmente va a estar a tu lado incondicionalmente.
    Gracias por hacer tan plena y llena mi existencia, por hacer que cada día merezca la pena, por enseñarme que las cosas bien echas saben mejor, que el orden a veces te ayuda a encontrar las cosas mejor, por enseñarme de juegos, coches, armas, y pocas veces de música.
    Gracias por mostrarme lo valioso que es el calor de una piel desnuda.

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