19 ene. 2015

El día que te fuiste.

El día que te fuiste volaron los labios, 
se nos anudaron los recuerdos en la garganta, 
abandonamos el piso de la calle Iglesia, 
nos dejamos el colchón, las velas del chino 
y un vaso de agua medio vacío, 
que viene a ser lo mismo que medio lleno.

El día que te fuiste nos drogamos con promesas 
como Urquijo, 
salimos a la calle, 
lloramos por compromiso, 
me besaste en los párpados, 
olimos a sexo, 
me hiciste jurar 
y asentí convencida.

El día que te fuiste dejamos de fumar, 
empezamos a beber, 
perdimos peso, 
ganamos tiempo, 
descubrimos mentiras, 
aprendimos a decirlas, 
crecimos, 
supe que no necesitaba verte aunque quería.

El día que te fuiste, 
en realidad me marché yo. 

Desde el día en que me fui 
nunca dejo de volver y marcharme, 
volver y marcharme, 
volver y marcharme… 

Y aún así me quieres, 
con todo mi efecto boomerang 
y el corazón lleno de arena, 
de la cantidad de relojes que he tenido que romper 
para volver a volver.



Porque amar es perder el control 
y no querer recuperarlo.