27 jun. 2012

Las lágrimas son un trámite.

Cuando era pequeña y mi madre me secaba las lágrimas al llorar, me enfadaba mucho, porque pensaba que si me las limpiaba, el asunto tendría menos importancia.
Poco tardé en darme cuenta que las cosas no son importantes por las lágrimas que derramas por ellas. Si no por las sonrisas que te provocan y el tiempo que dedicas haciéndolas parte de ti.
El llanto es sólo un trámite por el que hay que pasar, cuando has puesto todo tu esfuerzo en algo y al final los planes no han salido como deseabas. 
Pero al fin y al cabo la vida es eso, ensayo error, y esos misterios, la incertidumbre, el no saber de antemano nuestro futuro, todo eso es lo que hace emocionante y maravilloso vivir.

2 jun. 2012

Nuestros días en la Capital.

Nunca me gustó la Capital, siempre me pareció de color gris. Y más esos cinco días que la lluvia no perdonó nuestra visita. Yo bromeaba, "de Madrid solo me gusta el agua del grifo". Pero dio la casualidad que estabas allí junto a mi, en esas calles llena de desconocidos con falta de analgésicos y coches  apresados en humo de combustible. 

Y conseguiste que Gran Vía me pareciera un Bulevar. Que Sol iluminara a las 2.00 de la Madrugada y temblara el Kilómetro Cero. Que los Egipcios me regalaran el Templo de Debod y la calle de las letras un beso bajo el paraguas. Mataste de celos al Manzanares que deseó ser mi pelo para sentir tus manos. En los paseos jugábamos a la anarquía y Alcalá quiso cerrarse por un día para que no molestaran a su ciudad. En el Retiro nos señalaban las estatuas, pero no te importaba, sabías que era envidia.

Y esta es la historia de cómo conviertes en música el ruido.