25 nov. 2011

Yo quería...


Este verano se me antojó más a otoño que nunca, y jamás sabía qué hora era. Me encontraba con sentimientos contradictorias, de esos que odias sentir. Por un lado tenía ganas de saborear Sevilla y su libertad, y por otro, tenía miedo a marchar. Escribía y arrugaba folios llenos de garabatos una y otra vez. Bueno, Sabina no fue capaz de escribir "la canción más hermosa del mundo", y yo, como él, me quedé en el "yo quería".
Y hoy sigo con eso de mirar el papel durante minutos, por si me viene la inspiración, así sin avisar, cómo ese día en el que apareciste, me revolviste la vida y me enseñaste la parte más mágica de luchar contra los días.
Pero en vez de eso sólo me queda un viejo cuaderno lleno de rimas que ya no riman, un álbum de fotos de los que sacas cuando quieres recordar o llorar, una de dos, y una camiseta debajo de la almohada, llena de bolitas, que hace años ya no huele a tí, pero la "achucho" contra mi pecho y parece que respiro mejor.
Y bueno, tengo esa esperanza de saber que regreso, para que nadie pueda decir que me fui, si siempre estoy volviendo...

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