13 feb. 2013

Western.

Nunca estoy preparada para empezar de nuevo. Los Domingos me sorprenden haciendo maletas y diciendo tu nombre.
Ahora bebo té con aroma a chocolate únicamente porque me sabe a tu saliva y me recuerda a la temperatura de tu lengua construyendo anfiteatros en mis zonas más bohemias.
Eres canción protesta cariño, me revolucionas, te repito en mi cabeza, pero no obtengo respuesta.
Adoro cuando nos hacemos daño para luego lamernos las heridas el uno al otro, como animales, con ganas, sin prisa...
Últimamente me he dado cuenta que no soy la única que quiere contar tus lunares, pero si soy la única que puede contarlos, ¿verdad?

Ayer volviste a decir que me odiabas sólo porque hice vida en tu cama y a la semana tuve que emigrar al sur, debajo de nuestras comarcas. pero no te preocupes, sigo prefiriendo nuestro oeste, ya sabes de mi debilidad por Jonh Ford, esto es un werstern, vaquero, me pido india. Además, yo tampoco sé dormir sola, perdón... Yo tampoco sé dormir sin ti.
Y también te odio, prometiste que me regarías todos los días, por aquí no llueve, no dejes que me seque. No me falles.
Me muero de ganas de volver a jugar contigo, de ponerle nombres a todos los hijos que estamos vertiendo. De volver a hacer ciclogénesis en tu cuarto, y todos los papeles y gemidos por los aires, y nosotros empapados.

1 comentario:

Coge altura. Deja señales.