11 mar. 2014

Un martes sin sonrisa.


Ahora mismo estoy terminando un trabajo que tengo que entregar mañana y no debería pararme a escribir esto, peo siento que necesito plasmarlo.

Todos mis días son iguales desde hace meses.
Salgo a las 8.00 de la mañana de casa para las prácticas y llego más tarde de las 22.00 de las clases.
Cojo 4 autobuses y dos veces el metro y como en la facultad minutos antes de empezar la clase.
Pero aún así todos los días tengo tiempo de sonreír, hoy no sé por qué no ha sido así.
Quizás porque estoy aún más saturada de obligaciones que cualquier día. Y no he podido dedicarme tiempo.

Cuando iba a la universidad en el metro he visto mi reflejo, he visto una persona triste, y en realidad no lo estaba, creo que no. Tan solo estaba agotada.
Entonces he pensado lo fácil que es confundir el cansancio con la tristeza.
Porque ambas cosas te borran la sonrisa de la cara. 

Robarles a las personas el tiempo para reír, también debería considerarse violación de Derechos Humanos.





1 comentario:

  1. Hola Pequeña criatura!
    Es la primera vez que visito tu blog y no será la última. Decirte que eso que expresas, lo ha sentido todo el mundo alguna vez. Los automatismos y mecanismos mecanizados, cuando no somos conscientes de ello, creemeos ser felices, pero cuando vemos nuestro reflejo, el alma toma el poder de la consciencia y te preguntas ¿por qué no sonrío? Ese, es el primer paso para sonreír!
    Fuerza con tus objetivos y recuerda...SONRÍE!
    Besos

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