3 abr. 2014

Estarás.



Cuando se me acaben los impulsos y las prisas, estarás.
Cuando ya no me queden días en esta ciudad, estarás.
Cuando vuelva y me liberes del hermetismo de mi cuerpo, estarás.
Estarás conmigo aunque no estés aquí.

Después de esta lluvia en los salones estarás.
Aunque nos roben el mes de abril estarás.
Estarás aunque la FIFA nos sancione sin traspasos de fluidos.
Aunque Messi vomite en todos los campos.

Estarás como ayer, llamándome bizarra.
Y yo sólo soy valiente porque tengo miedo.
Porque viertes la primavera en mi garganta
y luego me despiertas las piernas con los dedos.

He aprendido a conjugarte el verbo en mi lengua.
Y en todas sus variaciones y dialectos.
Me has cosido los rotos con parpadeos.
Te me has quedado en la cuenca de los ojos.

Estarás con tus manos de hacer mi mundo en seis días.
Y descansarás el séptimo en mi ombligo.
Se hará la luz. Y estarás.
Me vas a suceder. Una y otra vez.



Ha sido un placer conocerte por dentro.

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