2 may. 2012

Recuerda

Ahora que los dos entendemos de habitaciones vacías, has de saber que mis sábanas se vuelven esparto en cada madrugada de condena en este exilio. Y me rozan, y me dejan herida...
Si mis fugas de cordura siempre han sido para encontrarte en rincones de derroche y muebles maltratados por pasiones.
Desde el principio preferiste las fragancias y humedades de mi cuerpo y la penumbra de mi cuarto, a la claridad que te brindaban los cielos despejados.
Pero entre kilómetros y semanas sedientas de reencuentros, surge la duda en tu cabeza y en mi estómago, es siempre invierno en nuestras calles, y no te paras a recordar que vivimos para salvarnos de todas esas personas que no sabrán entendernos.
Vuelve a casa, abre el primer cajón de tu mesita, saca todas mis cartas, y recuerda que te venero desde niña, cuando aún te parecía inocente mi sonrisa.

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